viernes, 28 de marzo de 2014

Piensa mal y nunca acertaras

 Pensar que tal o cual persona piensa mal, no es lo mismo que pensar mal acerca de las persona, o pensar mal sobre nosotros mismos. Si entendemos que el pensar mal sobre alguien es pensar deseando que le vaya mal, o el pensar haciendo juicios de valor, etiquetando a la persona de mala, como también el pensar mal sobre la idea de nosotros. Todos esos pensamientos siempre acaban mal en uno mismo, en infinidad de posibles consecuencias. 

 Cuando investigamos los pensamientos y sus consecuencias, descubrimos que están íntimamente relacionados con el sufrimiento que se vive en cualquier aspecto humano, emocional, físico, o circunstancial. Todos los pensamientos que conlleven juicios y etiquetas de nosotros mismos en negatividad, o una positividad basada en las ideas de superioridad, que menosprecia a los aparentemente otros; y los pensamientos de crítica y deseo de mal hacia alguien. Estos pensamientos siempre generan de una u otra forma sufrimiento en nosotros mismos.

 El pensamiento negativo básico, es la idea negativa y errónea de nosotros, a partir de la cual genera los pensamientos negativos hacia los demás o el mundo en general. Y esos pensamientos están impregnados de emociones, y posibles acciones, que se somatizan en el cuerpo físico en infinitud de posibles tensiones, dolor, o patologías. También esos pensamientos colaboran a generar unas circunstancias negativas que se suelen vivir amplificándolas y provocando más sufrimiento. 

 Aunque la persona en general hace lo que puede, y hasta que no empieza a darse cuenta reconociendo y aceptando un poco más, los patrones de las ideas falsas y negativas no cambian. Siempre hay una posibilidad a un mayor y más correcto entendimiento. Dejar de pensar en negatividad es fundamental para corregir distorsiones de la identificación. Pero el pensar ha de ser una consecuencia del ver, sino es una superposición que traerá su problemática.

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