miércoles, 26 de marzo de 2014

¿El ojo que ve es conciencia?

 El ver siempre es conciencia en la experiencia. Entendiendo el ver cómo la evidencia de ser consciente, ese ver es constante en toda la experiencia. La realidad de ser consciente es evidente, y es diferenciada de las experiencias por su imprenta de ser siempre la misma presencia. 

 El ojo como analogía de posibilidad de ver, es el ver mismo o el ser consciente (ser conciencia, o conciencia es). El indicativo de que si no se está consciente no hay experiencia, no hay “nada”, debería de mirarse en el hecho de “quien” está consciente, ese quien, es el despiste del reconocimiento de ser conciencia y esencia. 

 Si la presencia o el ser consciente olvida toda la experiencia, la realidad se impone como esencia absoluta, que es lo que verdaderamente permite toda presencia y experiencia continua. La realidad de ser esa esencia de presencia o consciencia, es la realidad de ser lo que se es eternamente, eso es la auténtica identidad, idéntica a sí misma siendo. La identidad es la ausencia de toda experiencia, es Eso adimensional y atemporal siendo sin experiencia, como pureza Absoluta. 

 La realidad del ver es la base de toda luz, siendo la oscuridad una apariencia de esa luz, dicha oscuridad es el aspecto de la luz que provoca la infinitud de contrastes en la experiencia. 

 La pantalla, fondo o vació donde la experiencia sucede, es la misma presencia desubicada de todo centro de experiencia. El aparente fondo o vació es presencia configurando formas de experiencia. 

 Las experiencias es el ser consciente de lo que sucede, siendo siempre presencia presente simultaneada con las experiencias. La realidad de toda experiencia la configura la realidad de presencia o el ser consciente, en una biunidad constante, pues toda experiencia está hecha de presencia o conciencia; en realidad la experiencia es la misma conciencia en forma de experiencia. 

 Las experiencias es este juego lúdico de la conciencia, que permite toda intensidad y contraste, como drama o comedia. El amanecer de la conciencia es la gloria del puro amor, que es la conciencia en forma de experiencia. 

 La vida o la experimentación, es un suceder en el “ojo” de la esencia absoluta, en este aparecer de la conciencia y sus experiencias. Y el hilo continuo de presencia consciente, indica la esencia absoluta.

 Reconociendo e investigando la evidencia de la conciencia o el ser consciente, es el ver que puede revelar la realidad de lo visto, el ver mismo, y su esencia.

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